Entrevistándome con muchos directivos, y en diferentes etapas de mi vida profesional, he llegado a la conclusión que cada socio o fundador de una firma profesional, según su perfil profesional y formación, define sus prioridades sin tener una idea muy clara de sus RESULTADOS en términos de su aportación personal y logros de la organización.
El manager debe revisar continuamente su definición de lo que son RESULTADOS
Así pues, por poner algunos ejemplos, un directivo muy focalizado al mercado y al marketing define su gran aportación como “mis tareas prioritarias son las ventas y las relaciones con los 10 principales clientes de la firma”. Otros que he conocido de un perfil más financiero definen su misión en términos de “maximizar los resultados de la firma y la reducción de costes”. Con esto he llegado a la conclusión que todos los aspectos pueden llegar a ser importantes en la contribución a los RESULTADOS, pero al final un buen directivo debe saber concentrase solamente en unas cuantas áreas clave.
En definitiva las áreas de resultados clave son, por tanto, unas pocas zonas donde el directivo debe volcar los recursos a su disposición para alcanzar la máxima eficacia. En consecuencia, el directivo debe asignar una parte de su propio tiempo a dichas áreas de resultados clave, y debe evaluar periódicamente su nivel de consecución de ellas. No olvidemos que las áreas de resultados clave deben someterse continuamente a la revisión y evaluarse para evitar que queden desfasadas respecto a lo que necesita la firma o el mercado.
Por último, el buen directivo debe asegurarse que toda la organización está alineada e informada de cuáles son los resultados clave de la firma. Y este directivo además deberá ser un ejemplo de dedicación, productividad y calidad de su propio trabajo.
¿Tenemos definidas nuestras áreas de resultados clave?
DESPACHOS PROFESIONALES (CDDP)
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